Los estudiantes de la Brigada Ecológica, “Forjadores Ambientales”, de la sede de Viña del Mar, comenzaron a cosechar los primeros productos de su huerto escolar, fruto de un trabajo constante y colaborativo desarrollado bajo la orientación del profesor Pablo Arancibia.
Uno de los hitos más significativos de esta experiencia se concretó cuando parte de los productos cosechados fueron incorporados al menú del casino escolar, gracias a la colaboración del equipo de manipuladoras de alimentos. De esta manera, el trabajo realizado por los estudiantes llegó directamente a la mesa de nuestra comunidad, completando un ciclo que comenzó con la preparación de la tierra y la siembra.
Más allá de la producción de alimentos, el huerto constituye un espacio de aprendizaje práctico donde los estudiantes adquieren conocimientos científicos, desarrollan habilidades de cultivo y comprenden la importancia de utilizar responsablemente los recursos naturales. Asimismo, la experiencia promueve hábitos de alimentación consciente y fortalece el compromiso de los niños y jóvenes con el cuidado del medioambiente.
Este trabajo se vincula directamente con los lineamientos del Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE), particularmente con el indicador de Producción Vegetal Sustentable y/o Conservación de la Biodiversidad. A través del huerto, el Colegio integra prácticas de economía circular, aprovechamiento de recursos y reducción de residuos orgánicos mediante procesos de compostaje.
La iniciativa también pone de manifiesto el valor del trabajo colaborativo entre estudiantes, docentes y funcionarios, quienes desde sus distintas funciones contribuyen a consolidar una cultura de sustentabilidad. En este sentido, la incorporación de los productos al casino escolar demuestra que la educación ambiental puede trascender las aulas y traducirse en acciones concretas que benefician a toda la comunidad.
Felicitamos a los estudiantes de la Brigada Ecológica “Forjadores Ambientales”, al profesor Pablo Arancibia y al equipo del casino escolar por hacer posible esta experiencia, que refleja nuestro compromiso con una educación integral y ambientalmente responsable. Seguiremos fortaleciendo el huerto como un espacio permanente de aprendizaje, donde sembrar, cultivar y cosechar también significa formar ciudadanos conscientes de su responsabilidad con el planeta y las futuras generaciones.








